Cómo limpiar un autoclave: guía por tipo de equipo
— Equipo JP Selecta
Mantener la cámara y los componentes internos de un autoclave en condiciones óptimas de higiene es un factor crítico para asegurar la reproductibilidad de las esterilizaciones, evitar fallos en la validación de los ciclos y prevenir averías en las bombas o electroválvulas.
Un protocolo de limpieza riguroso y adaptado a las especificaciones de cada modelo no solo prolonga la vida útil del equipo, sino que garantiza que el vapor saturado actúe sin interferencias minerales o biológicas.
Procedimiento de limpieza según el tipo de autoclave
El diseño de la cámara y la tecnología de purgado condicionan los puntos críticos donde se acumulan residuos. Por ello, las tareas de higienización deben diferir según el modelo de autoclave.
Limpieza del autoclave vertical
En los modelos de carga superior (como Presoclave III Plus o Autester ST DRY USB-S y GMP-S):
- Acceso a la junta y rosca: la junta de la tapa y el mecanismo de cierre superior deben limpiarse a diario con un paño limpio y húmedo sin pelusas. En sistemas de cierre roscado, es crucial inspeccionar el hilo de la rosca, donde tienden a depositarse partículas sólidas que pueden degradar la estanqueidad con el tiempo.
- Fondo de la cámara y cubreresistencias: en los autoclaves verticales, la gravedad hace que los residuos, sales o posibles derrames se acumulen en el fondo de la caldera. Se debe extraer la rejilla cubreresistencias periódicamente para retirar cualquier sedimento depositado en la zona ciega inferior.
- Limpieza del filtro de desagüe: se debe desenroscar e higienizar el filtro de red situado en la parte inferior de la cámara (se recomienda el uso de baños de ultrasonidos) para evitar que partículas de suciedad atasquen el conducto de purga.
Autoclave horizontal de sobremesa
En los modelos de carga frontal (como Autester ST DRY PV 12, Autester ST DRY PV-B Print o Autester ST DRY-S):
- Junta de la puerta y superficie de contacto: deben limpiarse a diario con un paño limpio y húmedo, con el equipo completamente frío y sin abrasivos, lana de acero ni productos con cloruro. Para evitar fugas de vapor, conviene repasar periódicamente el borde de apoyo de la junta con un paño suave humedecido en agua destilada y comprobar antes de cada carga que la junta está bien asentada en su ranura.
- Bandejas, cámara y filtro de drenaje: las bandejas y su soporte se retiran para limpiar la cámara, sobre todo el fondo (en el PV-B Print, al menos una vez por semana). El equipo debe quedar ligeramente levantado por delante para que el agua se acumule atrás, en la zona del desagüe, donde está el filtro de drenaje: si se obstruye con grasa, polvo o suciedad del instrumental, el vacío y el secado se resienten.
- Depósitos de agua limpia y usada: estos equipos tienen dos depósitos independientes que se vacían por separado desde las válvulas frontales. El de agua usada debe vaciarse con frecuencia (lo recomendable es hacerlo cada vez que se rellena el de agua limpia) y los depósitos se limpian y desinfectan con la periodicidad que indica el manual de cada modelo. No se debe mover ni inclinar el equipo con el depósito lleno.
Autoclave con prevacío/postvacío
En equipos dotados de bomba de vacío (Clase B):
- Filtro del sistema de vacío: el filtro de drenaje interno protege la línea de extracción. Un filtro colmatado por restos de papel o agar degrada el rendimiento de la bomba, alargando la fase de prevacío o generando códigos de error de presión (Fallo Vacío).
- Limpieza preventiva: es fundamental limpiar la cámara antes de introducir cargas que puedan desprender partículas, evitando que la línea de vacío aspire restos orgánicos.
Autoclave con secado (tecnología ST DRY PV)
Único paso de limpieza del filtro bacteriológico de aire. Los autoclaves con fase de secado por aire filtrado incorporan un microfiltro de entrada de aire (porosidad de 0,20 µm).
Este filtro requiere una revisión y sustitución periódica (trimestral/semestral). Un filtro obstruido impide la entrada adecuada de aire esterilizado, reduciendo la eficacia del secado y dejando humedad residual en las bolsas.
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Aspectos a tener en cuenta en una limpieza correcta: la calidad del agua
El agua empleada tanto en la generación de vapor como en las tareas de aclarado es determinante para la conservación de la caldera de acero inoxidable AISI 316L.
El agua de red corriente contiene sales (carbonatos de calcio y magnesio) que se incrustan sobre las resistencias y las electroválvulas al evaporarse, reduciendo la transferencia térmica y provocando atascos.
Por otro lado, no se debe utilizar agua ultra pura o bidestilada desionizada a niveles extremos, ya que su alto poder agresivo ataca la pasivación del propio acero inoxidable.
¿Qué conductividad debe tener el agua?
Se recomienda utilizar agua destilada o desmineralizada con una conductividad superior a 100 µS/cm. Este nivel de conductividad garantiza el correcto funcionamiento de los sensores de nivel por conductividad de la caldera sin provocar corrosión ni depósitos calcáreos. Además, el agua debe clasificarse como agua blanda (≤17 mg/l de CaCO3).
¿Qué pasa si no se limpia el autoclave correctamente?
Una higienización deficiente o el uso de productos no autorizados desencadenan fallos operativos inmediatos:
- Junta reseca o con incrustaciones: pierde estanqueidad, causando fugas de vapor. El equipo no alcanza la presión de consigna y el ciclo se aborta por alarma.
- Incrustaciones en las sondas de temperatura: la acumulación de depósitos aísla los sensores Pt100, generando lecturas erróneas que pueden dar por válido un ciclo que físicamente no ha alcanzado la temperatura de esterilización.
- Filtro de drenaje atascado: dificulta la evacuación del condensado, alargando el tiempo de vaciado o provocando errores de esterilización por presencia de agua fría en el fondo.
- Depósitos de agua sucia sin vaciar: producen malos olores, proliferación biológica y contaminación del vapor generado en los ciclos posteriores.
¿Cómo sabemos si estamos limpiando bien un autoclave?
| Señal | Causa probable | ¿Cómo lo hacemos? |
|---|---|---|
| Olor persistente tras el ciclo | Residuo orgánico no eliminado en la cámara o en el filtro de drenaje | Limpiar la cámara con un paño húmedo y desinfectar el filtro de red en ultrasonidos |
| Junta visiblemente reseca o agrietada | Acumulación de cal por mala calidad del agua o restos de vapor | Limpiar la junta diariamente con agua jabonosa suave (aclarar bien). Verificar la conductividad del agua |
| Filtro obstruido con agar/residuo biológico | Derrames de medios de cultivo durante la fase de despresurización | Desmontar el conjunto del filtro (A y B) y limpiarlo con agua caliente o ultrasonidos |
| El ciclo no valida (excepción) | Fuga en la junta por suciedad o fallo de estanqueidad | Inspeccionar la junta y la ranura de apoyo. Si la alerta persiste, contactar con el servicio técnico |
Recomendaciones de mantenimiento y limpieza J.P. Selecta
Desde J.P. Selecta establecemos en nuestros manuales oficiales las siguientes pautas de mantenimiento recomendadas:
- Productos de limpieza: utilizar únicamente paños suaves sin pelusa y detergentes neutros biodegradables no agresivos (como el detergente especial Bio-Sel de J.P. Selecta, libre de fosfatos). Está estrictamente prohibido usar estropajos metálicos, lana de acero o limpiadores con cloruros o lejía, ya que destruyen la capa protectora del acero inoxidable.
- Programa de limpieza automático: para modelos con PLC, se recomienda ejecutar mensualmente (o semanalmente tras uso intensivo) el Programa de Limpieza específico (134 °C durante 20 minutos con la caldera vacía y agua limpia) para eliminar depósitos en las tuberías internas.
- Sustitución de consumibles: se aconseja cambiar la junta de silicona de la puerta cada 1-2 años según el volumen de trabajo y sustituir el filtro bacteriológico de aire de forma periódica para mantener la máxima eficiencia de secado. Para solicitar repuestos originales o programar la revisión anual obligatoria, puedes consultar nuestros servicios técnicos oficiales.