Autoclave de laboratorio JP Selecta para esterilización por vapor saturado

¿Qué es un autoclave de laboratorio y qué tipos hay?

Por Equipo JP Selecta 18 de junio de 2026 7 min lectura
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¿Qué es un autoclave de laboratorio y cómo funciona?

En cualquier entorno de investigación, clínico o industrial, la contaminación por microorganismos es el enemigo número uno de la fiabilidad analítica. Mantener la esterilidad de los instrumentos, las muestras y los medios de cultivo no es solo una práctica recomendable, sino la base sobre la que se sostiene cualquier resultado validable.

Pero, exactamente, ¿qué es un autoclave? Se trata de un recipiente metálico de paredes gruesas con cierre hermético diseñado para esterilizar material mediante vapor saturado a alta presión y temperatura. Es, sin discusión, el equipo de esterilización de referencia en laboratorios farmacéuticos, clínicos y de control alimentario.

Básicamente, el autoclave sirve para inactivar de manera total y garantizada toda forma de vida microbiana, incluyendo bacterias, esporas, virus y priones, que de otra forma sobrevivirían a métodos químicos o térmicos menos exigentes.

En JP Selecta, como especialistas en instrumentación científica, sabemos que la esterilización en autoclave sigue siendo el método más eficaz, económico y reproducible para garantizar la seguridad biológica del laboratorio.

¿Cómo funciona un autoclave?

Para entender qué es un autoclave hay que entender su principio físico basado en la relación directa entre la presión del vapor y su temperatura de saturación.

Al calentar agua en el interior de la cámara hermética, el vapor generado desplaza el aire interior. Al no poder expandirse, la presión aumenta de forma progresiva.

Este incremento permite que el aire interno se sature de vapor, superando con creces el punto de ebullición habitual del agua a presión atmosférica.

Por lo general, un ciclo de esterilización estándar somete la carga a una temperatura de 121 °C bajo una presión de aproximadamente 1 bar durante 15-20 minutos, suficiente para destruir células vegetativas, esporas resistentes y virus encapsulados.

Tipos de autoclave y cuándo usar uno u otro

No todos los laboratorios procesan los mismos materiales ni tienen las mismas necesidades volumétricas. Por ello, existe una clasificación normalizada de autoclaves que responde tanto al tipo de carga como a la geometría del equipo.

Conocer las diferencias entre los diversos tipos de autoclave para esterilizar es crucial para garantizar la efectividad del proceso y el cumplimiento normativo correspondiente.

Para simplificar su clasificación, dividimos los equipos bajo dos criterios esenciales: según el tipo de carga que pueden procesar y según su diseño físico.

Autoclaves según tipo de carga (Tipo N, S y B)

El autoclave Tipo N es el dispositivo más sencillo del mercado. Está diseñado exclusivamente para esterilizar material sólido desnudo (sin envolver), como instrumental quirúrgico sin embolsar o piezas de vidrio. Al no contar con sistemas avanzados de vacío, no es capaz de extraer eficazmente el aire atrapado en materiales porosos.

Los autoclaves Tipo S representan una gama intermedia con un rendimiento más flexible. Aunque sus especificaciones dependen del fabricante, generalmente pueden tratar tanto carga sólida como ciertos materiales embolsados o textiles ligeros, siempre bajo las indicaciones específicas del fabricante.

El autoclave Tipo B es el estándar dorado en versatilidad y seguridad biológica. El término "B" proviene de Big small steriliser. Estos equipos integran sistemas de vacío fraccionado de varios pulsos antes de la entrada de vapor, lo que asegura que el vapor saturado penetre con total efectividad en materiales porosos, huecos, cánulas o textiles envasados. Es el único capaz de esterilizar todo tipo de carga conforme a EN 13060.

Autoclaves según su diseño y estructura

  • Autoclaves de sobremesa o portátiles: equipos compactos ideales para ubicarse directamente en poyatas o mesas de trabajo. Adecuados para clínicas dentales, laboratorios pequeños y centros docentes.
  • Autoclaves verticales: clásicos en laboratorios de microbiología y control de calidad. Su acceso por la parte superior facilita la carga de matraces y medios de cultivo de gran altura.
  • Autoclaves de gran capacidad: ideales para centros de investigación masivos o entornos de producción industrial. Dentro del grupo JP Selecta, Steril Food cubre el ámbito de la esterilización industrial alimentaria con autoclaves de hasta 150 L.
  • Autoclaves de vacío pulsante (pre-vacío): avanzados sistemas mecánicos que utilizan ciclos repetidos de inyección de vapor y extracción de aire para asegurar la penetración total en cargas porosas, conforme a EN 285 en aplicaciones hospitalarias.

¿Cómo saber qué autoclave necesita tu laboratorio?

Ahora que ya sabes qué es un autoclave y las opciones que ofrece, puedes aplicar esta guía para saber qué tipos de autoclave se adaptan mejor a tus necesidades. Solo tienes que responder a estas preguntas:

¿Qué vas a esterilizar exactamente?

La naturaleza de tu material dicta la tecnología que necesitas. Si únicamente trabajas con material sólido y desnudo, un Tipo N puede ser suficiente.

Para cargas mixtas o instrumental envuelto, deberás saltar a un Tipo S como la Autester ST DRY-S. No obstante, si tu día a día implica textiles, cánulas, materiales porosos o productos sanitarios estériles envasados, el Tipo B es obligatorio.

Un detalle importante: si vas a introducir líquidos en envases herméticamente cerrados, necesitarás un autoclave con sistema de contrapresión para evitar la ebullición violenta del líquido al despresurizar.

¿Cuántos ciclos haces al día?

La cámara no se debe elegir únicamente fijándose en el tamaño físico de la carga más grande; se debe elegir estratégicamente en función del volumen de procesamiento diario.

Por ejemplo, un autoclave de sobremesa de 23 litros puede ser más que suficiente para dar salida a 2 o 3 ciclos diarios en una clínica dental.

Sin embargo, si el volumen de muestras es continuo o dispones de varias líneas de trabajo operando en paralelo, la compra debe orientarse hacia un autoclave vertical o de doble puerta de 80–150 L que optimice el flujo operativo del laboratorio.

¿Tu sector exige normativa GMP, FDA o EN 285?

Dependiendo de tu industria (farmacéutica, sanitaria o alimentaria), las exigencias regulatorias cambian radicalmente.

En estos sectores de alta responsabilidad, necesitas obligatoriamente un equipo totalmente validable bajo protocolos IQ/OQ/PQ con software de control 21 CFR Part 11 y trazabilidad documental completa. Más información en nuestra entrada sobre normativa GMP y FDA en el laboratorio.

En entornos auditados, un autoclave sin capacidad integrada de documentación simplemente no pasará una auditoría bajo las normas actuales.

Por lo tanto, asegúrate de que el equipo cumpla de forma estricta con los estándares internacionales de fabricación como ISO 13485 (sanitarios) o EN 285 (esterilizadores de gran tamaño).

¿Tienes algún servicio técnico cerca?

El coste real de un equipo no acaba con su compra. Debes evaluar de antemano factores operativos clave como el consumo de agua y energía, la disponibilidad de repuestos originales y la rapidez de respuesta del servicio técnico.

Adquirir un equipo excesivamente barato que no cuente con soporte técnico oficial en España puede terminar saliendo drásticamente más caro a medio plazo por paradas no planificadas y dependencia de importaciones.

Conclusión: el autoclave correcto para tu laboratorio

Elegir el autoclave adecuado es el cimiento para que los procesos de tu laboratorio mantengan los más altos estándares de seguridad biológica y trazabilidad documental.

En JP Selecta diseñamos y fabricamos autoclaves desde 8 hasta 150 L bajo triple certificación ISO 9001, ISO 14001 e ISO 13485, con documentación lista para IQ/OQ. Consulta nuestra gama completa de autoclaves o contacta con nuestro equipo técnico para una recomendación personalizada según tu sector y volumen de trabajo.