¿Cómo mantener un laboratorio y su equipamiento?

— Equipo JP Selecta

Mantener un laboratorio en buenas condiciones pasa por llevar al día 4 aspectos fundamentales: cuidar la infraestructura y las condiciones ambientales, establecer protocolos documentados, formar al personal técnico y, como uno de sus pilares centrales, garantizar tanto el mantenimiento del laboratorio como del equipamiento científico.

A esto se suman las revisiones periódicas del equipamiento, cuya frecuencia depende del tipo de instrumento y de las recomendaciones del fabricante. Como referencia general, determinados equipos pueden requerir revisiones cada 6-12 meses para asegurar un funcionamiento adecuado y detectar posibles desviaciones analíticas antes de que se conviertan en averías costosas.

El mantenimiento de laboratorio es crítico para su funcionamiento

El mantenimiento de laboratorio engloba el conjunto de acciones técnicas, preventivas y de verificación orientadas a preservar la continuidad operativa, la seguridad del personal y la validez de los resultados analíticos.

Para gestionar adecuadamente estas tareas, es necesario diferenciar entre dos ámbitos de actuación:

  • Mantenimiento de la infraestructura del laboratorio: incluye las instalaciones generales del espacio, como los sistemas de climatización e intercambio de aire, el suministro de gases, la pureza de la red de agua, las condiciones de iluminación y los elementos de seguridad colectiva (como duchas de emergencia o extractores).
  • Mantenimiento del equipamiento científico: representa uno de los pilares centrales de la operativa. Se enfoca de forma directa en los instrumentos analíticos, de preparación o de conservación utilizados diariamente en los ensayos.

Los pilares del mantenimiento de un laboratorio

Para articular un sistema de trabajo sólido, el mantenimiento de un laboratorio debe sustentarse sobre cuatro pilares interconectados que garantizan la calidad y el cumplimiento normativo.

Infraestructura y condiciones ambientales

Las variaciones bruscas de temperatura, la humedad relativa fuera de rango o las fluctuaciones de tensión eléctrica alteran la precisión de los análisis e incrementan el desgaste de los componentes electrónicos. Mantener bajo control las condiciones del recinto es indispensable para el rendimiento térmico y óptico del instrumental.

Mantenimiento del equipo de laboratorio

El equipamiento (como autoclaves, estufas, centrífugas, baños termostáticos o espectrofotómetros) requiere revisiones periódicas de sus componentes y ajustes de calibración para garantizar lecturas exactas y un comportamiento térmico o mecánico conforme a sus especificaciones originales.

Protocolos documentados y trazabilidad

Cualquier labor técnica debe quedar reflejada en un registro de operaciones o Procedimiento Normalizado de Trabajo (PNT). La documentación detallada de fechas, intervenciones y repuestos utilizados aporta la evidencia requerida durante auditorías de calidad o inspecciones sanitarias.

Formación del personal técnico

El factor humano es clave en el mantenimiento del laboratorio y la preservación del parque instrumental. Capacitar a los analistas en la limpieza rutinaria, la detección temprana de anomalías acústicas o térmicas y el correcto uso operativo minimiza los fallos por manipulación inadecuada.

Tipos de mantenimiento en el laboratorio

En la gestión técnica de los equipos de laboratorio se distinguen tres metodologías complementarias:

Mantenimiento preventivo de laboratorio

Consiste en intervenciones programadas periódicamente con el objetivo de anticiparse a la aparición del fallo. Incluye tareas como la limpieza profunda de filtros o calderas, la lubricación de partes móviles, la inspección de juntas de estanqueidad y la verificación del estado de los sensores.

Mantenimiento correctivo

Se ejecuta tras la detección de un fallo, avería o desviación del rendimiento operativo de un equipo. Su finalidad es restablecer el funcionamiento normal sustituyendo los componentes defectuosos o realizando ajustes técnicos específicos.

Calibración y verificación

Es el procedimiento mediante el cual se compara la medida proporcionada por un instrumento frente a un patrón de referencia de valor conocido y trazable. Es un requisito indispensable para autoclaves, incubadores o centrífugas en entornos regulados para demostrar la exactitud de los parámetros de ensayo.

¿Cómo implementar un plan de mantenimiento preventivo eficaz?

Para pasar de un enfoque reactivo a una estrategia organizada de mantenimiento preventivo, se recomienda seguir estos pasos:

  • Inventariar todos los equipos: registrar la totalidad del equipamiento, incluyendo número de serie, modelo, ubicación, fecha de puesta en marcha y documentación técnica original.
  • Establecer la periodicidad: definir la frecuencia de revisión (trimestral, semestral o anual) siguiendo las recomendaciones del fabricante y la carga de uso real del instrumento.
  • Priorizar equipos críticos: asignar máxima prioridad a aquellos instrumentos cuyo fallo detendría la actividad o afectaría a muestras de alto valor (como autoclaves, estufas de cultivo o sistemas de conservación de cadena de frío).
  • Documentar cada intervención: archivar partes de trabajo con fecha, nombre del técnico, parámetros verificados y resultado de las pruebas de seguridad o calibración.
  • Contar con un servicio técnico especializado: asegurar el respaldo de personal cualificado y el suministro de recambios originales con garantía con un servicio técnico de proximidad.

Mantenimiento sostenible y reacondicionamiento de equipos

El mantenimiento preventivo no solo asegura la validez técnica, sino que constituye una práctica fundamental de sostenibilidad. Un equipo mantenido adecuadamente funciona con una mayor eficiencia energética y prolonga su vida útil operativa, evitando la sustitución prematura.

Asimismo, el reacondicionamiento (revisión integral, ajuste general y sustitución de piezas de desgaste en equipos antiguos) permite devolver al instrumento un estado óptimo de funcionamiento. Esta filosofía reduce la generación de residuos electrónicos y disminuye el impacto ambiental asociado a la fabricación de nuevos aparatos, alineándose con las políticas europeas de economía circular.

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Normativa aplicable al mantenimiento de equipos de laboratorio

El mantenimiento del equipamiento científico está sujeto a marcos regulatorios que condicionan el formato de los registros e intervenciones:

  • GMP (Good Manufacturing Practice): Exige que todos los equipos utilizados en la fabricación o control de calidad de productos farmacéuticos dispongan de planes de mantenimiento y calibración rigurosamente documentados y validados.
  • FDA 21 CFR Part 11: Regula los registros y firmas electrónicas. Aplica a los sistemas donde los datos de mantenimiento, calibración o ciclos de esterilización quedan almacenados digitalmente, exigiendo trazabilidad e inalterabilidad documental.
  • ISO 17025 para calibración trazable: Norma que acredita la competencia técnica de los laboratorios de ensayo y calibración. Es la norma de referencia para garantizar que las calibraciones de temperatura, presión o velocidad son trazables a patrones nacionales o internacionales (en España, bajo acreditación ENAC).

En J.P. Selecta, como fabricantes de equipamiento de laboratorio, ofrecemos un servicio técnico propio formado por un equipo de soporte de expertos con sede en Barcelona y cobertura nacional, garantizando tiempos de respuesta inferiores a 48 horas en la Península. Contamos con un amplio catálogo de repuestos originales durante toda la vida útil del equipo y servicios de calibración con trazabilidad certificada, facilitando el cumplimiento de las normativas más exigentes en cada mantenimiento.